Todos recordamos a Alan Wake, aquel escritor que vivía en sus carnes como uno de sus libros, que ni siquiera recordaba haber escrito, se hacía realidad página por página, frase por frase. La pesadilla de Alan fue el paraíso y el divertimento de todos los que pudimos disfrutarlo en su día, y de todos los que lo disfrutan en estos momentos gracias a Game Pass.

Es bien sabido que, cuando el juego fue presentado por los chicos de Remedy, nos mostraron un videojuego que en poco se parecía al producto final que llegó a las tiendas. La gente de Sam Lake tenía la intención de crear con Alan Wake, un juego de mundo abierto, incluso el diseño del propio Alan era diferente al diseño del protagonista del juego final.

Después de tres años de desarrollo, en Remedy se dieron cuenta que su ambicioso proyecto de mundo abierto finalmente no se podía llevar a cabo, suponemos que por las propias limitaciones del hardware en el que trabajaban, así que se tomó la decisión de rehacer, casi por completo, el juego.

Hay algunos toques de mundo abierto en algunas partes del videojuego, pero quizá agradecemos la decisión de haber cambiado el mundo abierto por un mundo basado en la narrativa que al final acabó llegando a las estanterías, pues el producto final fue un sensacional juego que todos guardamos en un rincón de nuestro corazón (y nuestra biblioteca de juegos)

Es bastante poco probable que acabemos viendo un Alan Wake 2, pero el próximo DLC de Control, el último juego lanzado por Remedy, nos aclarará algunas dudas con respecto al bueno de Alan Wake.

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